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Una cosa loca es lo que sentimos todas cuando deseamos una buena selfie: es ansiedad, es adrenalina, todo por una foto que debe estar en nuestras redes sociales, esa que captura lo mejor o lo peor de nosotras, y para ninguna es un secreto que entrar a la tendencia de las redes es todo un proceso de auto confianza, pues si no tenemos amor propio creo que jamás ninguna tendrá una buena selfie.

A pesar de que las redes nos contaminan un poco, debemos saber que estas etapas de emociones no pueden seguir siendo tan fuertes en nuestra vida, pues una selfie es un reto físico que nos hace el consumismo y la vanidad, por eso Mujer Daily les presenta la realidad que hay tras la selfie ideal.

Imagen: giphy.com

Orgullo por la #Selfie

Es normal que sintamos que cada vez superamos más nuestros retos fotográficos, cada foto que tomamos sentimos que es mejor y por eso empezamos a jugar con diversas poses, luces y entornos, para lograr la tan anhelada selfie ideal, esa que esperamos tenga muchos likes.

No todo es bueno cuando se publica, hay temor

Cuando publicamos una selfie que no nos convence del todo, llega esa horrible sensación de miedo, que nos atormenta durante varias horas, mientras vemos cómo le va a nuestra foto. Ilógico pero cierto, pensamos que una mala elección puede acabar nuestra popularidad en las redes.

El estrés se apodera de nosotras 

Todo pasa por esa bendita foto, es tanta la ansiedad que llegamos hasta a analizar cuál es el momento adecuado para subirla, pensamos que tal vez sea mejor esperar a la noche o quizás al otro día. Pero he llegado a una conclusión y de verdad no hay horario para mostrar tu esencia.

Imagen: giphy.com

Alegría y emoción

Sentimos felicidad cuando vemos que los comentarios y los likes suben y suben en nuestra fantástica selfie, eso quiere decir que sabemos lucir muy bien en nuestra cámara y que a nuestros amigos les gusta lo que ven; eso nos genera emoción y alegría, pues realmente siempre es duro tomarse la mejor selfie.

No todo es color rosa, en ocasiones quedamos negras del mal humor

Pasan hasta seis horas y nuestra gran selfie lleva tan solo dos likes y son de nuestros papás: realmente sentimos un fracaso estúpido pero sí, es verdad, somos tan dependientes de esos comentarios y likes que al no tenerlos suponemos que no pasamos la prueba del día con la foto.

Imagen: giphy.com

Nos anticipamos a todo, ¡qué vaina!, así somos

Empezamos a preguntarnos cuándo y dónde podremos sacarnos la siguiente selfie y que sea la mejor. Creemos que al tener más y más seguidores nuestra fama sigue creciendo y exigiendo más de nosotras, porque realmente es impresionante la demanda que tenemos en las redes sociales cuando nos dedicamos a ellas, y es que a todas se nos ha pasado por la mente en algún momento ser una super ‘instagramera’ de estilo y moda. Por eso copiamos selfies de los famosos.

Nuestra cabeza piensa y piensa y se confunde con la selfie

Después de que escogemos la foto esa que duramos varias horas seleccionado, tenemos otro duro momento emocional y es el más complicado, pues tenemos que crear el gran copy de nuestra imagen, ese que la subirá o la arruinará. Por eso es tan normal entrar en confusión y no saber qué escribir; queremos destacar lo que somos pero también queremos sorprender y queremos encantar y queremos DE TODO