Gracias a una composición rica en minerales y fibra, el agua de avena resulta ser un maravilloso regulador metabólico, ayudando a la depuración de todo aquello que no nos resulta útil, y a cubrir carencias.

Imagen: imujer.es
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Los beneficios de la avena son innumerables, pero para que te vayas haciendo una buena idea, conoce al menos estos:

  • Saciante

La avena tiene bajísimos niveles de calorías, y es además saciante, así que te hace sentir satisfecha y no engorda.

  • Reduce el colesterol

La avena es rica en ácido lanoléico y Omega seis, que constituyen las llamadas ‘grasas buenas’, especialmente útiles en el cuidado de los niveles de colesterol y en la salud del corazón.

Imagen: comesano.es
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  • Depurativa

Esto quiere decir que consumir avena nos ayudará a limpiar las paredes de las arterias, eliminando los depósitos de grasa que se formen en ellas.

  • Completa

La avena contiene fibra, vitaminas, minerales, y oligoelementos.

¿Cómo hacer el agua de avena?

Imagen: natursan.net
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Vas a necesitar una taza de avena en ojuelas, una ramita de canela y dos litros de agua.

Licúa la avena con el primer litro de agua hasta que te quede una mezcla homogénea, y poco a poco ve adicionando el resto hasta que encuentres la consistencia que deseas. Endúlzala con la canela, o con un par de cucharaditas de miel si lo prefieres.

¿Cada cuánto tomarla?

Lo ideal es que puedas tomarte los dos litros en el día, empezando desde el desayuno. Tómala a tu ritmo, pero no la dejes en la nevera por más de un día.